Ochenta y tres años tenía cuando murió, y todavía lloraba a su esposa, muerta hace ya cuarenta años. Amores que no se repiten.
Con alegría se levantaba por las mañanas cuando había soñado la noche anterior con su esposa. Le había procreado nueve hijos, y de repente una mortal enfermedad acabó con su vida, dejándolo con la responsabilidad de criar toda la prole de manera responsable.
Hombre humilde. Tenía que trabajar arduamente para darle lo necesario a sus hijos. Los útiles escolares llegaban poco a poco: esta semana para uno, la otra semana para el otro, y así sucesivamente.
No volvió a casarse. Quizá ninguna mujer quiso hacerse cargo de una familia tan grande. O quizá no quiso darle a sus hijos una madrastra que los maltratara. Sólo él lo supo. Amores que no se repiten.
jueves, 13 de diciembre de 2007
martes, 30 de octubre de 2007
Sin rumbo (historietas verdaderas)
¿Qué pasó? ¿Qué oscuras voces le hicieron tomar el camino por donde ahora va con rumbo a un final desastroso? Vaya usted a saber. Era una niña linda. con unos padres buenos, trabajadores, pero por cosas de la vida se mudaron a un lugar más cercano a la ciudad. Mala idea. El padre, partiéndose el lomo trabajando el día y parte de la noche, deja poco tiempo para comunicarse con sus hijos. La madre, también ocupada en los quehaceres propios de las amas de casa, espera que los maestros en la escuela le den a sus hijos los valores que en casa se practican pero no se predican. Muy mala idea. Los maestros ahora tienen menos mística de trabajo y menos ascendiente que antes sobre los alumnos, lo cual se traduce en una mala educación reducida sólo a datos y notas, pero con pocos valores auténticos.
Por supuesto, la culpa de lo que hacemos en la vida es nuestra. Todos elegimos lo que queremos ser o no ser. Pero tratando de entender el porqué buscamos en el pasado y encontramos cosas que pudieron contribuir con sus decisiones. Ahora se le ve por el pueblo, desgreñada, caminando sin rumbo fijo, con amoríos ficticios pero con hambre y sueño reales. Que triste es la vida de algunos... Y lo peor es que no ven que hay una vida mejor y posible para ellos. Tragedias de la vida.
Por supuesto, la culpa de lo que hacemos en la vida es nuestra. Todos elegimos lo que queremos ser o no ser. Pero tratando de entender el porqué buscamos en el pasado y encontramos cosas que pudieron contribuir con sus decisiones. Ahora se le ve por el pueblo, desgreñada, caminando sin rumbo fijo, con amoríos ficticios pero con hambre y sueño reales. Que triste es la vida de algunos... Y lo peor es que no ven que hay una vida mejor y posible para ellos. Tragedias de la vida.
miércoles, 10 de octubre de 2007
La graduación (historietas verdaderas)
El templo del saber abre sus puertas. Ella está eufórica. La abuela la ha llevado al Salón de Belleza para que le hagan un peinado. La madre le ha comprado ropa nueva. Le han comprado anillo. Le han tomado fotos con toga y birrete. No puede dormir de la emoción. Es lógico, piensa el padre, no todos los días se gradúa uno...
Amanece y todos corren. El día está lluvioso. Llegan amigos a la casa para acompañar a la familia. La otra abuela está preparando refrigerios. Evidentemente no es un día cualquiera. El padre, que nunca asiste a actos de este tipo, hoy se ha quedado y se viste rápidamente para estar presentable durante el mismo. Finalmente se van todos al lugar indicado. La lluvia sigue. Algunos se tardan. Al fin comienzan. Palabras de uno, palabras de otro, himnos, agradecimientos, miradas de aburrimiento, risas, chistes en voz baja y finalmente... Ella se levanta. El corazón del padre late mas de prisa que de costumbre. Es la última en recibir su anillo y diploma de culminación de sus estudios... de educación inicial.
Amanece y todos corren. El día está lluvioso. Llegan amigos a la casa para acompañar a la familia. La otra abuela está preparando refrigerios. Evidentemente no es un día cualquiera. El padre, que nunca asiste a actos de este tipo, hoy se ha quedado y se viste rápidamente para estar presentable durante el mismo. Finalmente se van todos al lugar indicado. La lluvia sigue. Algunos se tardan. Al fin comienzan. Palabras de uno, palabras de otro, himnos, agradecimientos, miradas de aburrimiento, risas, chistes en voz baja y finalmente... Ella se levanta. El corazón del padre late mas de prisa que de costumbre. Es la última en recibir su anillo y diploma de culminación de sus estudios... de educación inicial.
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